Y entonces llegaste tu y yo ahora ya creo que no soy la misma.
Los días y las noches cada vez se parecen mas a mi. Hay veces que son grises, lluviosos y apagados y otros alegres, soleados y colorados. Como yo cuando estas aquí. Aunque después de cualquier día vuelve a venir la noche y yo ya.
Llegó como un rayo del sol más bonito del verano o como la sonrisa que ahora me saca la luna al pensar en su nombre, aunque me siga manchando la cara con la lluvia. Mi lluvia. Que ahora, por poco que me digas, vuelvo a tener la ilusión con la que me levantaba hace tiempo, las ganas de verte, de estar entre tus brazos todo el día, de decirte que no que la que gana ahora soy yo, de comerme la cabeza todo el día pensando en si tu sentirás lo mismo que yo, en si me echaras de menos o si tu y yo. Algo.
La puta sonrisa que ahora mismo me acaba de sacar el simple hecho de ver tu nombre reflejado en la pantalla avisandome de que hablas. Tu hablas y yo sonrio como una niña pequeña en su parque favorito, como cuando tu madre te mira y te sonríe desde lo mas bonito y profundo de su alma o como cuando te abrazan por detrás, o te besan inesperadamente.
O tus putos abrazos, que no se que coño tienen que creo que ya me he vuelto adicta a ellos y a la sensacion que se queda en mi cada vez que. Que eso es lo puto mejor de este mundo y la sonrisa tonta que se me queda en la cara cada vez que me dices algo o cuando así, como las locas me empiezo a reír sola porque me acuerdo de nuestras conversaciones y de todas las sonrisas y carcajadas que me sacas. Es como compararlo cuando mi prima viene y me da un abrazo como si fuese el último y grita que me quiere a través de la ventana y joder, compararte con ella no se me queda corto.
Yo no creo en nada de eso que hay ahí arriba pero creo en ella, en la que ya no esta conmigo y es a ella a quien la hablo y la pido, porque se que ella me escucha allá donde este y que me sigue viendo llorar, reírme, sentir y vivir todo afrontando lo que venga. Y querría verme feliz y sabe que a tu lado lo seria. Así que ahora te toca decidir a ti. El todo o la nada, aunque yo seguiré estando aquí.
El rayo de sol se esconde por la noche pero cuando se va aparece mi Luna; y a veces entre medias la lluvia, el granizo o la nieve. Se podría decir que contigo soy día y sin ti noche.
Y ahora permiteme ir a ver a la de cada noche, que ya me retraso en la cita diaria.
Te espero en la Luna de siempre, A.
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