domingo, 22 de junio de 2014

Escenas que marcan y te marcan.

-¿Como estas?

+Bueno... ¿Tu?

-¿Que te pasa?

Y justo aquí es donde o lo sueltas todo o empiezas a mentir/disimular/fingir, como lo queráis llamar. Porque simplemente hay veces que no. Que no puedes más, que quieres decir que no a todo y a todos, que quieres irte, desaparecer, pero no puedes... Hay veces que la contestación a la segunda pregunta es monótona y aburrida pero prefieres eso a que te pregunten o a preocuparles, prefieres un "nada, cansancio :)" o simplemente "no tiene importancia, un mal día.", porque no sabes ni cómo estas, porque crees que hoy no, que mejor mentirles y no decir nada de lo que piensas o sientes, te limitas a acabar todas las frases con emoticonos o riéndote pero no mucho más allá sabes lo que te pasa, o quien te pasa, sabes cada uno de los motivos por los que estas mal, por los que ya desde hace un mes no eres la misma de siempre, por los que te preocupas, por quien o por quienes sigues aquí... Sabes que en verdad, todo lo que te pasa, lleva nombres y apellidos.


Acabas dándote cuenta que esa es la pregunta que más daño te puede hacer, porque siempre te puede romper un poquito más o arreglarte algo de eso que te rompió. Puedes acabar desahogándote sobre cualquier cosa pero la mayoría de las veces acabas llorando y un poco más rota porque lo has dicho, lo has soltado todo y ahora si que parece real... (y nunca quisiste que fuera así) Tus pedacitos se rompen más y más y sabes el motivo, ese por el que lloras cada noche o cuando escribes (como ahora), ese por el que cuando lo ves por los pasillos, las calles o las fotos, te trae millones de recuerdos y palabras y acabas sonriendo, pero siempre, siempre con la lágrima en el ojo porque no puedes hacer otra cosa que sentir un mar de emociones y sentimientos que te inundan y por supuesto por todo el daño que hace aun sin saberlo mientras tu deseas ser "la reina de sus sueños".

 Sueles pensar si pensará en ti, si te echará de menos, si seguirá durmiéndose y despertándose pensando en ti, si se acordará de cómo se reía en frente de una pantalla y tu detrás de esta, si recordará alguna de vuestras conversaciones, si algún día te dirá que si, que eres tu, su única y que a la mierda con el resto, que las demás no valen nada comparado con tus ojos o tu sonrisa, que eres la mejor y que eres toda suya... Sigues queriendo representar la escena de"tres metros sobre el cielo"en la que el chico malo llama fea a la niña buena, y mírate, tu ahí queriendo ser ella y que aparezca él, tu niño malo.. que se acerque por detrás y que te bese el cuello, que te abrace, te levante y te diga que te quiere mirándote a los ojos pero entonces viene realidad y te despierta. Te das cuenta de que no es de esos o eso dicen, pero aún así sabes que iras a todos y cada uno de sus "ven" o "vuelve" porque estas loca. Por él. Y creerme, sé lo que duele eso. Y si os identificáis, estáis jodidas. Mucho.


No pensaste que sería así, que tendrías que ocultarle cosas al mundo o incluso a ti misma para que no te dijeran lo que temes oír, aunque duela. Pero sabes que te va a doler  y entonces es cuando, como cobardes, nos callamos las cosas. Y vuelve el puto miedo y las ganas de llorar y... Venecia. 


Solo repito que dije que no me rendiría y aquí estoy. Aquí me tienes. Que dije que lucharía contra todas las que vinieran y sigo manteniendo mi palabra, vale mucho, y más cuando se trata de ti. Y me lo dicen. Y entonces tu nombre duele. Dueles. Pero quiero seguir aquí. 

Solo decirle a todas y cada una de ellas que si en esto de quererte e intentar saber que te haría feliz, en que seria la chica que dices necesitar y en las ganas de verte, de abrazarte y de que vuelvas me acaban ganando, que antes de que se vallan me prometan que se dejarán la
puta vida en hacerte feliz. Y si no déjame a mi encargarme de eso y no haré que me prometan nada que yo solita pueda hacer.

Siempre tuya...

domingo, 25 de mayo de 2014

A veces o casi siempre II

Miedo...


Creo sinceramente que tener miedo es una de las cosas más naturales y sencillas del mundo. Desde que nacemos vivimos con miedo, supongo que sino no naceríamos llorando (ja, parece que al principio hasta nos damos cuenta de la que se nos viene encima). Miedo a que no nos quieran, miedo al rechazo, miedo a la indiferencia, miedo a perder a alguien que amas o que no sabrías que hacer ni por donde seguir sin esa persona, a la inseguridad, a la ignorancia, a las ganas de hacer algo, a querer, a necesitar, a los besos, a los abrazos, a los llantos, a las dudas, a las miradas, a las sonrisas, al vacío, a no ser tu, a las apariencias y a un larguísimo etcétera que sería interminable. Tenemos miedo del miedo. E incluso a veces pánico de nosotros mismos.


Pero que te quiten el miedo... Dios... esa es una de las mejores sensaciones que puede haber. Habrá miles y miles de maneras, pero creo que las que yo conozco deben de estar entre las mejores de la infinita lista....
Que te quiten el miedo a ser tu con un abrazo, que te quiten el miedo a amar con un beso, que te quiten el miedo a seguir con palabras, que te quiten el miedo de los secretos con una simple mirada cómplice, que te quiten las ganas de desaparecer secándote las lágrimas, que te miren a los ojos, que te digan te quiero desde lo más profundo del que siente, que te digan la verdad, que te den una buena noticia, que te amen, amar, etc.


A mi si cuando me vayan a quitar los miedos lo hacen así, que me hagan valiente a base de besos, abrazos, miradas y te quieros. Siempre...


Pero (y sí, por mucho que no me guste, y lo odio, siempre tiene que haber un pero) al igual que que te quiten el miedo es una de las mejores sensaciones, tenerlo es de las peores que puede haber. El miedo a todo y a nada a la vez. Yo creo que el mayor miedo que puede haber es el de perder a una persona que día tras día te mantiene en pie, te hace seguir, te sonríe, te mira, te busca, te quiere y tu lo sabes, miedo a perder a una persona que te da la vida día a día; creo y me atrevo sin ningún problema a decir que ese es el mayor miedo que puede haber. No es el de quedarte solo o el miedo a la soledad; sino el de perder a alguien que verdaderamente quieres... Y creedme no es nada fácil convivir con él. Por desgracia o suerte, quien sabe, lo sé. Pero lo peor que puedes hacer en esos casos es no darte cuenta de lo que tienes hasta que lo hayas perdido, esa si que es la máxima tontería que puedes hacer porque entonces, ahí si que es verdad que no te va a servir de nada llorar o arrepentirte; en verdad en ningún caso te sirve de nada si estas segura de que no volverá, pero aún así lo haces.


A veces vuelve, pero no os olvidéis de que todo lo que viene se va. Por eso yo siempre intento guardar lo máximo que puedo de cada persona dentro de esa caja de cristal que hay en mí; así, cuando se vayan, porque todos lo acabamos haciendo, siempre podré abrirla, con muchísimo cuidado para no volver a separar los pedacitos rotos, y poder decir "Joder, que feliz fue aquí o con esta persona." Y creo que ya la cajita de cristal no acepta recuerdos malos porque una de las tantas veces que se rompió fue por la saturación que había de ellos; así que ahora solo deja pasar a los buenos. Los malos suben hacia arriba y se expresan, aún por desgracia, en lluvia. Pero bueno, dicen que después de la tormenta llega la calma ¿no?
                                                                                               A.

miércoles, 21 de mayo de 2014

A veces o casi siempre I

Muchas veces así, sin pensarlo, te pones delante de una pantalla o un folio improvisando para ver lo que te sale, otras tantas necesitas hacerlo por el mero hecho de desahogarte en algo, ya que nadie esta ahí. Las segundas son muy jodidas y solo tienes dos opciones; o te quedas bien y sin nada dentro o acabas más rota de lo que estabas y únicamente con ganas de lanzarte sobre la cama y llorar. No me preguntéis por que pero siempre solemos acabar peor.


A veces simplemente necesitas sacarlo todo, llorar, gritar, discutir, arrepentirte, abrazar, besar, pegar, dormir, lesionarte, compadecerte, sentirte útil, dejar de ser la chica frágil con la que todo el mundo juega, no sentir pena de ti misma, querer ser algo más de lo que una vez fuiste, necesitar cariño, amor, ternura, necesitar que te quieran, que te necesiten, que te digan un "no cielo, no te preocupes, deja de llorar, todo saldrá bien. Yo me quedaré aquí, contigo." y punto. Siempre crees que lo necesitas, siempre piensas que vendrán y te lo soltarán, siempre crees que puede llegar ese alguien que te soluciona la vida, te la arregla un poco más o simplemente te deja un poquito más todo patas arriba, pero para luego quedarse entre tus piernas...


Y sueles esperar a ese alguien, aunque al principio pienses que te da igual quién venga y te lo diga, sabes que no, que siempre querrás a una persona en concreto, a ese alguien de verdad, puede que sea tu novio, tu mejor amiga, algún familiar, alguien a quien quieras de corazón, esa persona especial para ti, ese chico que te vuelve loca, ese... imprescindible.


Pero hay momentos en los que, mientras esperas a ese alguien con los brazos abiertos, pasan tantas personas para acurrucarse en ellos por un tiempo y después irse que cuando quieres darte cuenta los brazos ya no están tan abiertos y tu sonrisa ya no ocupa la mayor parte de tu rostro, ni tus ojos dibujan esa alegría perfecta de esperar a esa persona,  ni tus abrazos esperan con tanta ansia y tus piernas están cansadas de estar de pie, ya no pueden más y te acaban diciendo que te rindas que ya no quieren a nadie que se quede todas las noches, pero claro, es que ellas siempre duermen y tienen a quien abrazar, nunca se quedan solas. Y es en ese preciso momento en el que te das cuenta de que siempre se puede un poquito más, de que siempre habrá ese "que sin ti no, no me da la gana" que te de la puta vida, aunque a los cinco minutos te la quite de golpe, pero esos cinco minutos han sido los que te han hecho sonreír y sabes que pase lo que pase merecerá la pena. Por eso te quedas, esperas, aguantas y sacrificas todo lo que tienes por ese especial que sabes que en algún momento tiene, o más bien, debe aparecer. Porque tu lo vales y te lo mereces, porque piensas y entonces te das cuenta del "¿y por qué yo no?" que tantas veces se quedo en la primera interrogación pero ahora, gracias a él, podrás seguir todo lo que quieras, porque te ha enseñado muchas cosas aunque no lo sepa, porque por el mero hecho de estar aún sin saber nada ya merece la pena, porque sabes que como él pocos, porque te das cuenta de que tu sin él no eres nada, porque simplemente es tu imprescindible.


Siempre te quedará esa espinita clavada de la inseguridad, y a veces hace tanto daño que piensas y crees que vuelves a hundirte y es ahí cuando debes parar y decirte a ti misma que no, que tu vales muchísimo más que para acabar encerrada en el baño, que vales muchísimo más en todos y cada uno de los aspectos de la vida, que vales muchísimo e infinitamente más que toda esta puta mierda que te rodea. Que tú eres tú y que siempre va a haber alguien que te necesite para seguir adelante, que por muy mal que estés alguien siempre te va a necesitar, a ti y a tu sonrisa porque puede que ésta ilumine su mundo, que únicamente tu seas su imprescindible... que no debes de sentirte como una puta mierda cada vez que empieces a querer y de la noche a la mañana todo cambie, que seguramente no seas tu, sea la otra persona la que hace que cambie todo, porque tu sabes perfectamente que no quieres que nada cambie, que me atrevería a decir que la mayoría de las veces que empezamos a querer a alguien no surge así de la nada si no que siempre es porque la otra persona te enseña a quererla y te hace que la quieras, que no hace falta conocer a nadie tan profundamente como para decirle "te quiero", dos semanas, un mes por supuesto que sí, eso si que es demasiado poco tiempo por el simple hecho de que no te da tiempo a conocerle... ¿seis meses? ¿un año? ¿De verdad creéis que eso es tiempo insuficiente para decirle a una persona "te quiero"? A lo mejor puede que sea yo la loca pero opino que eso es tiempo suficiente para entender y saber como es la persona a la que se lo estas diciendo, y, quien sabe, puede que esa persona necesite escucharlo de tus labios.


Te arriesgas muchísimo, ¿a perderlo? puede ¿a que te corresponda? quien sabe ¿a que se quede y todo siga igual? si es de verdad buena persona y le importas lo suficiente como para que quiera que te quedes a su lado, lo hará; y le dará igual cualquier tipo de comentario, experiencia o pasado que tengas, se quedará y tu con él.


Y es verdad que muchas veces nos callamos por miedo, pero... ¿sin miedo que habría? Tener miedo y que te lo quiten, de cualquier manera y cualquiera de las personas que mas puedes o llegas a querer, es de lo mejor que puede haber en este puto mundo, a parte de su sonrisa y sus ojos. 


Pero eso... eso ya da para otra entrada y en esta ya debéis de estar aburridos. Prometo seguirla.
                                                                                        Gracias, A.

miércoles, 30 de abril de 2014

Al fin y al cabo no estamos tan lejos; los dos vemos la misma luna.

Y entonces llegaste tu y yo ahora ya creo que no soy la misma. 

Los días y las noches cada vez se parecen mas a mi. Hay veces que son grises, lluviosos y apagados y otros alegres, soleados y colorados. Como yo cuando estas aquí. Aunque después de cualquier día vuelve a venir la noche y yo ya.

Llegó como un rayo del sol más bonito del verano o como la sonrisa que ahora me saca la luna al pensar en su nombre, aunque me siga manchando la cara con la lluvia. Mi lluvia. Que ahora, por poco que me digas, vuelvo a tener la ilusión con la que me levantaba hace tiempo, las ganas de verte, de estar entre tus brazos todo el día, de decirte que no que la que gana ahora soy yo, de comerme la cabeza todo el día pensando en si tu sentirás lo mismo que yo, en si me echaras de menos o si tu y yo. Algo.

La puta sonrisa que ahora mismo me acaba de sacar el simple hecho de ver tu nombre reflejado en la pantalla avisandome de que hablas. Tu hablas y yo sonrio como una niña pequeña en su parque favorito, como cuando tu madre te mira y te sonríe desde lo mas bonito y profundo de su alma o como cuando te abrazan por detrás, o te besan inesperadamente. 

O tus putos abrazos, que no se que coño tienen que creo que ya me he vuelto adicta a ellos y a la sensacion que se queda en mi cada vez que. Que eso es lo puto mejor de este mundo y la sonrisa tonta que se me queda en la cara cada vez que me dices algo o cuando así, como las locas me empiezo a reír sola porque me acuerdo de nuestras conversaciones y de todas las sonrisas y carcajadas que me sacas. Es como compararlo cuando mi prima viene y me da un abrazo como si fuese el último y grita que me quiere a través de la ventana y joder, compararte con ella no se me queda corto.

Yo no creo en nada de eso que hay ahí arriba pero creo en ella, en la que ya no esta conmigo y es a ella a quien la hablo y la pido, porque se que ella me escucha allá donde este y que me sigue viendo llorar, reírme, sentir y vivir todo afrontando lo que venga. Y querría verme feliz y sabe que a tu lado lo seria. Así que ahora te toca decidir a ti. El todo o la nada, aunque yo seguiré estando aquí. 

El rayo de sol se esconde por la noche pero cuando se va aparece mi Luna; y a veces entre medias la lluvia, el granizo o la nieve. Se podría decir que contigo soy día y sin ti noche.

Y ahora permiteme ir a ver a la de cada noche, que ya me retraso en la cita diaria.

Te espero en la Luna de siempre, A.

lunes, 28 de abril de 2014

¿Realidad o ficcion?

"Todo estaba oscuro. No sabía donde se encontraba hasta que apareció ella. Su mano no se despegaba del chico más feliz del mundo por estar a su lado; novios dicen. Se iba acercando a la vez que a ella se le aparecía una sonrisa en la cara, no lo podía creer, ellos dos juntos. Pensaba que le dolería más por el mero hecho de que no quería que ninguna de esas dos personas, sus personas, sufrieran. Pero no, se dio cuenta de que no le dolía tanto como veces atrás se imagino de que verles juntos, felices y arriesgando era de lo mejor que le podía pasar. Sus valientes. Su mirada les delataba. Estaban juntos y eran felices. No había más. No necesitaban más.


La chica cuando la vio salió corriendo a su encuentro, sus ojos empezaban a centellear y al reconocerla, rompió a llorar. Era su mejor amiga, no podía creer que ella estuviese ahí. La necesitaba y apareció justo en el momento más necesario. 'Siempre he sido tu luz, como tu decías, ahora no va a ser menos, mi niña preciosa.' Esas palabras fueron el desencadenante de su mar de lágrimas, habían pasado mucho desde el primer día y al verla a su lado, en sus brazos era lo que necesitaba y rompió. Se dieron un abrazo en los que se te unen todos los pedazos rotos. Un abrazo de hermanas.


Salían palabras de sus labios a un ritmo jamás imaginado y es que era hora de soltarlo todo, de decirse todo, pero simplemente reinaban dos palabras que acababan todas las frases. Esas dos palabras que siempre reinaban en sus conversaciones, al final de sus despedidas y las que siempre aparecían en cada momento de animo o simplemente así de la nada; esas dos palabras del libro que las unió "Te quiamo". El sonido favorito de sus oídos. Lo que tanto necesitaban escuchar en persona, la una en frente de la otra.


A la vez que se secaban las lagrimas mutuamente, la chica acercó a su novio y sin añadir nada más la miraron y al unísono le dieron las gracias. No entendía por qué pero solo pudo sonreír y abrazarles. No querían soltarse nunca. Por fin juntas, siempre...


En ese justo momento ella notó como alguien acariciaba dulcemente su hombro a la vez que se agarraba de su cintura y apoyaba la cabeza sobre su cuello. Era alguien más alto que ella. Esas manos abarcaban todo su vientre, eran masculinas y daban la sensación de protección que en ese instante tanto necesitaba ella. Y ahí le reconoció. Era él. Se dio la vuelta para mirarle a los ojos, esos ojos que durante tanto tiempo la volvieron loca.
Se le paró el corazón en el mismo segundo en el que el pronunciaba las palabras que siempre había querido escuchar: 'Estoy aquí pequeñaja, no me iré nunca. He esperado esto mucho tiempo y al fin estoy aquí, contigo, con la niña de siempre, con mi niña. Te quiero' Por un momento se le pasó por la memoria todo lo que había vivido con él y fue entonces cuando, irremediablemente, las lagrimas empezaron a brotar, de nuevo, de sus ojos y terminaban en el mismo punto donde empezaba su sonrisa, ahora pegada a la de él fundiéndose en el beso más bonito y sincero que nunca había dado. Y era él.


Cuando al fin se separó de sus brazos atisbó dos siluetas que poco a poco se acercaban más y más a ella. Cuando consiguió distinguirlas no se podía creer lo que veía, eran ellas. Las dos chicas que nunca dejaría, con las que tanto ha pasado y que nunca se perderían nada de su vida. Pudo correr entonces y lanzarse a sus brazos como si no hubiese un mañana. Las tenía a ellas y entonces ya era completa y absolutamente feliz. Mientras lloraba no dejaba de decirlas lo muchísimo que las quería y las daba las gracias por todo. Se soltó de sus brazos, las llevó junto con los demás y volvió a entrelazar su mano a su amor verdadero. A él.


No quería nada más. Tenía a sus personas, a las tres mejores chicas que podía haber en el mundo. Sus tres mejores amigas, el chico que desde un principio estuvo ahí y el amor del único chico al que amó siempre. No podía creerlo. Simplemente su mente no albergaba ese espacio en el que piensas que puedes llegar a ser feliz, no después de tanto. Siempre llegaría algo malo, nada es para siempre.


Y fue en ese momento cuando apareció la oscuridad otra vez. Las inseguridades, los miedos, los llantos y el dolor. El dolor de ver como poco a poco se iban alejando de ella las personas que más quería. El dolor de ver a sus mejores amigas marchar. El dolor de ver al amor de su vida irse. El dolor que sentía cada vez que cada uno de ellos se iba desprendiendo de sus manos poco a poco. No sabía ni el cómo ni el por qué. Solo sabía que las lagrimas habían vuelto a su rostro pero ya no eran de felicidad ahora eran de la pena y el dolor más grande que puede haber. La pérdida de lo más valioso que había tenido nuca; el amor y la amistad.


Solo podía ver como el suelo le iba arrebatando cada vez más a lo mejor de su vida y por mucho que corriera no volvía a alcanzarlo, cada vez estaban más lejos y la angustia aumentaba por segundos. Les perdía. Les perdía y no podía hacer nada por recuperarlos. Ya no había más, se habían ido. Cayó al suelo de rodillas mientras gritaba hasta quedarse sin voz y las lágrimas corrían y corrían por sus mejillas. Lo había perdido todo."


Abrió los ojos sobresaltada en la cama, la almohada estaba inundada en lagrimas, su rostro empapado, el pelo como recién salido de la ducha y toda ella envuelta en sudor. Había   sido el sueño más angustioso y aterrador de toda su existencia. Sus mayores deseos y sus mayores miedos. Su sueño convertido en pesadilla.


Se sentó sobre el lateral de la cama. No se creía nada. Eso no podía pasarle a ella. Ahora ya estaba sola. No tenía nada que perder. No tenía a nadie a quién perder. y lloraba cada noche por ello. Se levantó y se dirigió hacia el baño, lavo su cara y atisbó su reflejo en el espejo. No supo definirlo. Intentó auto engañarse mostrando una sonrisa a la persona que tenía enfrente. Pero fue inútil; a los pocos segundos volvió a derrumbarse. Se dirigió hacia su cama, cogió su peluche, lo único que abrazaba desde hacia ya un tiempo y allí con el sabor de él en sus labios y el recuerdo del tacto en sus manos de las personas que más quiere, se perdió hasta volver a quedarse dormida a pesar del miedo que tenía. Eran las cinco de la mañana, todavía le quedaban dos horas para despertarse y enfrentarse a la vida real, que desde hacía un rato la esperaba. Hoy, como otros días, sabía que no iba a poder. Pero no había más remedio. 'Por ellos' y así cada día.


                                                                                        
                                                                                                                             A.

lunes, 10 de marzo de 2014

Color fosforito.

Otra de las cosas que espero que ninguna entienda como nosotros. 

Ese color fosforito, es promesa, lo juro.

Que hoy ya es once y ya han pasado ocho meses de todo, y cómo no A echándolo de menos. Echandote a ti de menos. ¿Sabes que? Sigo teniendo en mis manos tu regalo cada noche, sigo pintandome las uñas, sigo durmiendome con tu camiseta cada madrugada, sigo saliendo los sábados a las dos de la mañana al jardín a mirar las estrellas para ver si en una de estas apareces por detrás con tu pijama y te tumbas a mi lado mientras me dices que todas esas se quedan pequeñas comparadas con mi sonrisa, que me quieres y me abrazes hasta no soltarme nunca, quedarme a tu lado, apoyada en tu pecho hasta el ultimo día, seria lo mejor de mi vida; sigo escribiendo mientras escucho aquella canacion que me dedicaste y que tatareaste tumbado en mi cama, sigo aquí y por ti juraría que nunca abandonaría pero si se trata de irse quedate tu, yo me voy. Dicen que no hay sitio para los dos y se ve claro quien sobra. 

Sigo con la esperanza a trazos y la ilusión a golpes esperando el momento en el que se acabe todo esto, y de una vez por todas consiga ser feliz. Solo pido que sea a tu lado, que hagamos un "para siempre" de verdad. Uno. Que cumplamos nuestras promesas y que no seamos como todos los que ahora las rompen. Tu no eres de esos y yo no soy de las que prometen amor eterno sin sentir nada ni saberlo todo, a ti te lo jure. Que yo quiero y te quiero. Que nunca lo he necesitado tanto ni pedido nada con lágrimas en los ojos y tu fuiste el primero. El primero de tanto. El primero de todo. Ojala fueses también el ultimo...

Sigo mirando a la luna con los mismos ojos que te miraba ti, con la misma mirada de encantamiento, enamoramiento e inociencia que tus ojos me arrancaban con solo un segundo de tus admirables vistas. Sigo llorando cada vez que la miro y sigo sintiéndome frágil sabiendo que siempre me recordara a ti. Sigo admirándola con delicadeza por si acaso se rompe, porque con una de las dos rotas ya vale. Sigo contemplandola con un piano sonando de fondo en mis auriculares, con la manta por encima, con la sonrisa rota y tonta y las lágrimas resbalando por donde siempre fue tu sitio: mis labios. 

Sigo queriendote, sigo amándote.


"Siempre tuya.
Siempre mio.
Siempre nuestros."
              
                    Mi amada inmortal- L.Beethoven 

Siempre me encantó este poema, siempre será mi verdad.

A.

Todavía quedan de las que aman de verdad.

Bueno, ¿y ahora qué?


Ya he visto que todos son iguales, que ninguno cambiará, todos te manejan a su gusto, acabas dolida, humillada y jodida como ninguna. ¿Y ellos? Siguen y se ríen y siguen haciendo todo lo que tu un día dijiste que no, que nunca habría nadie así en tu vida, y mírate ahora...
Lo siento por su próxima victima, espero que no acabe igual que yo.


Y entonces ahora es cuando llega el supuesto príncipe azul ¿no? Porque después de todo lo pasado, vivido y llorado decides que no, que ya no más, que basta de ser la idiota de turno, la que esta ahí siempre, la que aguanta, la que llora y la que se preocupa de tantas cosas que ya ni nombrarlas puedes o ni siquiera quieres, es cuando, dicen, llega. Pero tu ya.


Creo que lo que les pasa a esas personas es que después de todo lo que hayan podido pasar entre llantos, decepciones y estando dolidas, quieren seguir amando, queriendo, enamorándose, sintiéndose queridas, sonreír por saber que eres feliz y no por fingir/disimular lo que verdaderamente eres. ¿Masoquistas? Puede, pero... hasta donde creo saber el enamorarse no es ningún pecado; puede dolerte menos o más pero es lo más bonito del mundo y la mejor sensación que puedes experimentar en tu vida, creedme lo sé desde lo más oscuro y profundo de mi corazón. Y por supuesto me incluyo en esas personas. 


Pero aún así... ¿sabéis que? Envidio a las chicas que son frías, crueles, malas, en fin unas "hijas de puta" como dicen, pero yo creo que son las mejores y que han tenido que pasar y sufrir mucho para llegar a ser así, y de verdad las entiendo. Me encantaría ser una de ellas...


Chicas, no os enamoréis de el que os de alegrías y os las arrebate de golpe, os embobe e hipnotice porque después cuando sepa que sois suyas os dejaran tiradas como la basura que creen que eres. Y no. Porque vosotras, tu, la que estas leyendo esto, vale tanto como todos los números juntos. Infinito. Así que no, no lo hagáis, no os enamoréis de el que os quite la sonrisa sino del que os la ponga de una punta a otra cada mañana, entre lágrimas, vestida, desnuda, maquillada y con la cara recién lavada y a las tres de la mañana os mande un mensaje diciéndoos que ya esta en casa, que ojala estuvieras despierta para poder hablar contigo, que lo necesita, que descanses y que te mande un beso, ¿esos? esos son los mejores. Pero cuidado, yo lo hice y.


Y chicos, dejad de ser tan cabrones, de hacernos llorar, de doler y de joder. Y que por mucho daño o quebraderos de cabeza que os haya podido causar una, no todas somos ni seremos así. Aunque penséis que no aun seguimos quedando chicas decentes... o eso creo. Que aparezcáis, que los mejores vengan o vuelvan y no se vayan nunca como prometieron. Que las de verdad seguimos aquí y no mordemos.


A.

sábado, 8 de marzo de 2014

Hoy vuelve a ser sin ti...

Y otra noche más aquí, sin ti...


Y otro momento más del día en el que no estas, en los que mi mente no deja de pensarte, no deja de creer que algún día todo cambiará, que volveré a ser la que era, la de los ojos naturales, la de la mirada bonita y llena de alegría, la que necesitaba calor para sentirse bien, la que siempre solía decir que para adelante y con una sonrisa, que siempre había motivo, la que tenía esa ilusión por vivir, por sentir, por crecer y creer, la que amaba la vida de una manera impresionante y quería vivirlo todo al lado de los suyos, los mejores.


Lo que ella ya no sabe es que ni yo ni tan siquiera ella misma seguimos siendo las de siempre... ya no decimos el te quiero de antes, ni soy la niña que amaba el vivir ni tampoco la que te decía que siguieras adelante con una sonrisa que iluminaba el mundo, como solían decirme, ahora ya mis ojos no desprenden esa alegría que antes dibujaban sonrisas, ya no son los mismos, ya no existe esa mirada, ahora los ves y si miras bien solo hay tristeza, dolor, llanto, hinchazón y enrojecimiento, y aún más si los miras a estas horas... que todo a cambiado, que ya nada será igual, que todo acabará porque al fin y al cabo venimos para irnos, esa es la única misión que cumpliremos en esto que llaman vida y entre medias dicen no sé que de vivirla, enamorarte, ser feliz, luchar, tener fuerzas y demás cosas que... no se si sentiré.


Porque si no estas tú yo ya no quiero mirar bonito ni sonreír de verdad ni tan siquiera amar, ni enamorarme... hace tiempo que deje de creer en eso, solo trae lágrimas, penas, malestar y mucho mucho dolor... Aunque también dicen que es lo mejor del mundo... ¿vienes y lo comprobamos? Ja, ¿irónico verdad? el decir que ya no creo en el amor y temblar cada vez que veo tu sonrisa o tu mirada o esos ojos café que me enamoraron perdida, locura y absolutamente de ti, no hay ojos más bonitos en el mundo que con los que me mirabas, tu sonrisa de idiota cuando me vacilabas, las veces que me hacías enfadar y a los dos minutos sabías perfectamente que lo arreglarías, dos palabras y ya volvía a ser tuya, que coño, que nunca me habías perdido solo que cada vez me ganabas un poquito más, me enganchaba más y más a ti hasta el punto de echarte de menos cuando tardabas más de dos minutos en contestar, ya lo sé, patético, como tu decías. Como el quererte. Como el necesitarte. Como el echarte de menos. Como el... joder, que ya no estas. 


Creo que lo que de verdad necesito es cumplir todas y cada una de las fantasías y sueños que tuve contigo, y decir todos sería vivir seis vidas; porque 24 horas al día durante más de un año, dan para mucho... para mucho y más. Seis.


Hoy necesito dormir con esa camiseta y oliendo a ti, hoy me he dado cuenta de todo, hoy otro ataque de ansiedad y el primero desde hace mucho en el que tu no estabas ahí para decirme que me tranquilizase y, entre lágrimas, sacarme la mejor de mis sonrisas. Hoy te aseguro que me dormiré llorando y mañana me juraré sonreír y acabaré faltando a esa palabra, como cada vez que se trata de ti.


Pero... ¿Dónde debería firmar para vivirlas a tu lado? Porque me sobraría tiempo y me faltaría tinta ¿y qué más da si es a tu lado? Sentencio mi vida si hace falta y se me dan la certeza de que hasta en el último suspiro estarías a mi lado, le vendo mi alma al diablo.


Fíjate lo que te amo, que me quemaría ahí abajo por ti.

jueves, 27 de febrero de 2014

Muero si te pierdo

La pura perfección para mi...

Y llegó así como si nada... un día de estos tontos que empiezas ha hablar y se suma uno de los días más felices a tu lista. Podría decir de ella miles de millones de billones de cosas pero todo se resume a que muero si la pierdo. 

Nunca pensé que una persona pudiera llegar a importarme tanto como lo siento contigo, cómo en verdad pienso de que forma se centraría mi vida si tu no estuvieras, si no estarías en esos momentos pésimos en los que consigues sacarme sonrisas mientras por mis mejillas solo corren lágrimas, las interminables llamadas telefónicas que con tu simple hola o espera tus silencios y saludos tan... indescriptibles cada vez que hablamos, es que no sería nada si no tuviera nada de esto. 

Hay noches en las que me paro a pensar en ti, en todas las cosas que hemos vivido juntas y que me has hecho vivir, en todos esos momentos que no sabía por donde salir o meterme y tu siempre llegas para guiarme, en todas las veces que me has dicho la verdad, en todas esas llamadas llorando que acababan riéndome como un bebé en su primera carcajada, en cada una de las tardes y chuches juntas, en todas las veces que nunca me faltó un apoyo por tu parte, una palabra que hacía que mi mundo se iluminase, en todas y cada una de las veces que pensé que ya no estabas, que te irías porque ya no podrías más, en todos los momentos en los que ya no me podría levantar si no estarías a mi lado, en todos los largos mensajes (mis famosas parrafadas) que cada vez que se requieren no faltan, en los enfados, que aunque no lo creas me sirven para darme cuenta que tengo en mi vida a una de las mejores, porque los mejores los tengo yo.

Cada una de las veces que te has despedido de tu forma tan... especial y única, cada vez que me escribías un "te quiero" que aunque hayan sido pocos han sido los mejores, cada palabra leída por ti que haya sido bonita, mala, perfecta, dolorosa, sincera o única me la quedo porque ha sido mía. 

A medida que voy escribiendo esto me doy cuenta de que si no sigues a mi lado no soy nada, que como ya te dije si una pieza central de mi puzzle de cuatro falla nada es igual, nada encaja y todo falla. Pero tu no, tu a pesar de todo sigues aquí, y yo con el privilegio de tenerte en esto que llaman vida, que a tu vera se hace mas agradable, bonita y con ganas de vivirla.

Que ya solo me queda darte las gracias por todo esto y más y pedir por enésima vez ya hoy que siempre estés conmigo, ten por seguro que antes de que acabe el día legare a las cien y cada vez un poquito más y decirte que aunque nos pongan mil obstáculos saltaremos dos mil y a poder ser juntas, que gracias por aparecer y sobretodo por existir, perfecta. que aunque no te guste que te lo llame, a pesar de tus miedos, de tus inseguridades y de todo lo que piensas de ti para mi lo sigues siendo, PERFECTA!


Con todo mi cariño, te quiere, A.

Por ti, me perdería.

Unas veces pierdes y otras te pierdes...

Y no sabes lo que amaba el perderme en tu mirada, el echarte de menos aun sabiendo que volverías, tarde o temprano me hacia sonreír, no sabes lo mucho que añoro aquellas risas a tu lado, aquellos llantos compartidos y calmados por tu voz, aquellos te quiero que entre lagrimas leía, aquel grito silencioso que me invadía cada vez que me decías adiós, ese puto momento en el que, a tu lado, lo era todo y cuando te ibas, volvía a la nada, esa última sonrisa que era tuya cada noche, la más fuerte de mis carcajadas y el más sincero de mis llantos, las ganas de vivir que con tu simple hola me dabas, el arreglarme para ver si alguna de esas mañanas podía tener una de tus sonrisas para mi, mía, solo mía..., las ganas de besarte, esas ganas que ni con agua hirviendo se van, tus perfectos y especiales abrazos, las veces que gracias a tus bromas sacaba las risas mas tontas pero también las mas sinceras que guardaba dentro, que te juro que tu eras el único, que gracias a ti sigo aquí, te lo aseguro... 

No sabes la de veces que he agobiado a la gente con tu nombre... tan bonito y tan deseado solo para mi... ni las veces que a tu lado llegaba a ser la chica más feliz sobre la faz de la tierra, ni la de veces que me dormí llorando y me desperté sonriendo, ni todas y cada una de las veces que escribía el te quiero más sincero que jamás había salido de mi boca acompañado de la principal de mis preocupaciones, ni tan siquiera todas las veces que te escribía... en vano, porque sabía que nunca llegarías a leer ninguna, excepto una... 

Hoy es uno de esos días en los que todos los momentos que pasé a tu lado no dejan de dar vueltas en mi cabeza, de todas las palabras pronunciadas, de todas las canciones escuchadas y cantadas, de todas las sonrisas, lágrimas, deseos y anhelos dueños de tu persona, hoy es un día en el que sin ti no, en el que me gustaría mandarlo todo a la mierda, decirte que te quiero, que siempre fue así y que si alguna vez lo dudaste la culpa fue mía, la única opción sincera que me queda es decirte todo lo que siento por otra de las veces más que perdí la cuenta y directamente desaparecer, pero aun así vuelvo a perder... acabo derrotada sobre la cama, queriéndote cada vez más y prometiéndome que no, que hasta aquí, que se acabó; pero no, es ridículo hacerme esa promesa porque a los dos segundos ya me estoy arrepintiendo siquiera de que se halla pasado por mi cabeza y me doy cuenta de que te quiero aun más y no, no se acabó y vuelve a llover en mí. 

Y después de todo esto me doy cuenta de que todo lo bueno gana siempre a lo malo, y más, si eres tu.

Y... ¿hablo en pasado? no hay nada más presente en mi vida...

Me niego a perder todo esto, a perderte, sin ti no, no me da la gana.

A.

sábado, 15 de febrero de 2014

Cuerdamente loca o locamamente enamorada.

El simple hecho de no tenerte, de que te hayan roto tantas veces el que siente que, ya no sabes si seguir buscando a alguien para que una esos pedacitos tan tan rotos de todas tus caídas o si simplemente dejar pasar todo y que tu solita tengas que pegartelos por última vez, construir un puto muro de Berlin y no dejar pasar a nadie dentro ni siquiera aunque te supliquen que te dejes querer, que intentes abrir paso a ese alguien que, aunque haya llegado tarde, te dice que te quiere pero tu a la vez piensas "¿y para que voy a dejarte entrar si una vez dentro ya ves que lo tienes y vuelves a irte por donde viniste?" y yo... yo vuelvo a quedarme sola y pegando los pedacitos que vuelven a estar sueltos por... ¿cuantas van ya? Ya no sé ni las veces que llevo pegándolos... ya están tan sumamente rotos, dañados, rabiosos y desprotegidos que no quieren saber nada del mundo, aunque su dueña siga empeñada en seguir enamorándose, porque dicen que cuando te corresponden es precioso...

Y luego llegas al punto en el que te preguntas si todo esto merecerá la pena, si algún día llegara el adecuado, el que te quiera de verdad, el que lo de todo por ti, el que consiga unir todos tus pedacitos y que diga que como alguien se atreva a cambiar uno solo de sitio no sale vivo de esta mierda de mundo o el que sinceramente te diga un "No te preocupes pequeña, yo estoy aquí y te quiero de verdad" mientras te mira sincero a los ojos te abraza y te limpia las lágrimas después de habertela dado por duodécima y, esperas, que última vez... 

No sé, al o mejor soy yo la que después de decir todo lo que piensa es la única que se queda esperando para ver la reacción de esa persona o la que se para a pensar por momentos si alguien alguna vez habrá pensado todo lo que yo pienso, siento, hago o quiero hacer o la que se muere por un te quiero de su boca o la que solo quiere pasar las tardes del resto de su vida abrazada a esa persona que ama o la que se quiere lanzar a esa locura que llaman amor o la que por muy raro que parezca quiere que la amen... raro si, porque ahora si quieres a alguien lo único que te pasa es que no te quieres ir a la cama sin tener un motivo por el que levantarte, estas desesperada, no te quieres a ti misma o necesitas depender de alguien, pues si que coño, necesito todo eso ¿y? Al o mejor lo único que quiero es no quedarme sola para los restos y tener a alguien a mi lado por el que levantarme cada mañana, por ver su sonrisa dibujada en la cara que me da la vida, por enamorarme cada día un poquito más y más de él, por el que rompería muros y dejaría caer los mios, por el que daría mi vida y por el que me sienta querida de verdad y de una vez por todas...

Porque TODOS necesitamos ese alguien y cuando digo todos me refiero hasta a la persona mas fría, cruel, inhumana y despiadada del mundo porque todos necesitamos el cariño de unos besos o la protección de un abrazo, porque todos alguna vez hemos deseado no estar solos y sobretodo un beso que te diga que, después de la tormenta, viene la calma.

Si eso es estar loca pues sí, llamadmelo, pero... ¿sabeis qué? Las mejores personas lo están y yo por muy extraño que parezca quiero volverme loca. 

Loca de amor. Y a ser posible de ti. Porque eso sería estar cuerdamente loca o locamente enamorada. Que para lo que nos queda aquí es la misma forma de autodestruccion.

Con toda mi máxima locura, A.











viernes, 14 de febrero de 2014

El chocolate sabe mejor en tus labios

    -¿Por qué no?

    +No puedo...

     -Deja que surja, dejate llevar...

Y ese fue el instante más bonito y recordado de toda mi existencia... El simple hecho de tenerte a mi lado, de sentirte cerca, de quererte como a nadie, de, aunque solo fuera por momentos, tener tus besos para mi. Nunca pensé la primera vez que te vi que acabaría dependiendo tanto de ti, amandote como te amo, necesitandote como nunca y echandote de menos como siempre. Y no veas como duele esto de necesitarte tanto... Aveces hasta fastidia el quererte porque ni un solo minuto al día dejas de dar vueltas por mi cabeza y, joder, podrías parar un rato porque debes de estar mareado y yo con dolor del que siente...

Tendrías que pararte a pensar un momento todo lo que has leído, pensado, imaginado o incluso soñado porque... ¿no te parece que todo tiene relación? No sé... alomejor soy yo la desorientada, la que se esta volviendo loca, la única que se para por momentos a pensar y como una íncredula se pregunta si en algún momento me echarás de menos, pensarás en mi o simplemente si recordaras mi sonrisa; hace tiempo que no es sincera porque ya no esta a tu lado, pero joder,  todo me recuerda a ti; los paseos por el centro, las carreras, las risas tontas, los abrazos, los llantos, la música, cada vez que alguien entrelaza su mano con la mía y debo confesar que cuando eso ocurre es automatico en mi el apartar la mano de la de esa persona porque tu fuiste el último por el que deje mi mano atrapada por quién de verdad quería y, que coño, aún quiero...

Me podría pasar la vida escribiendo un largo etcétera de todo lo que me recuerda a ti, si asi me aseguraran que por cada palabra tendria uno de tus besos, sonrisas, te quieros o abrazos ten por seguro que lo haría... sigo haciendolo y ya no me queda nada de esto de ti, por desgracia. O por suerte, quién sabe...

Podría seguir escribiendo eternamente, por ti, porque no lo entendías, "¿el escribir te hace evadirte de todo?" eso decías y yo no lo entendía, sino me quedaba el escribir ya no me quedaba nada, no me quedabas tu...

Rulo decía que las flores artificiales no necesitaban aire, ni primaveras, ni agua, ni nadie que las quisiera y ojalá yo siendo una de ellas...





Hoy es 14, catorce de febrero, para mi un día cualquiera, un viernes más, como todos en casa con mis libros, la música y la buena compañía de la soledad y ahora de mi blog pero algunos dicen que es San Valentín y el día de los enamorados y ya lo siento yo por vosotros.