-¿Como estas?
+Bueno... ¿Tu?
-¿Que te pasa?
Acabas dándote cuenta que esa es la pregunta que más daño te puede hacer, porque siempre te puede romper un poquito más o arreglarte algo de eso que te rompió. Puedes acabar desahogándote sobre cualquier cosa pero la mayoría de las veces acabas llorando y un poco más rota porque lo has dicho, lo has soltado todo y ahora si que parece real... (y nunca quisiste que fuera así) Tus pedacitos se rompen más y más y sabes el motivo, ese por el que lloras cada noche o cuando escribes (como ahora), ese por el que cuando lo ves por los pasillos, las calles o las fotos, te trae millones de recuerdos y palabras y acabas sonriendo, pero siempre, siempre con la lágrima en el ojo porque no puedes hacer otra cosa que sentir un mar de emociones y sentimientos que te inundan y por supuesto por todo el daño que hace aun sin saberlo mientras tu deseas ser "la reina de sus sueños".
Sueles pensar si pensará en ti, si te echará de menos, si seguirá durmiéndose y despertándose pensando en ti, si se acordará de cómo se reía en frente de una pantalla y tu detrás de esta, si recordará alguna de vuestras conversaciones, si algún día te dirá que si, que eres tu, su única y que a la mierda con el resto, que las demás no valen nada comparado con tus ojos o tu sonrisa, que eres la mejor y que eres toda suya... Sigues queriendo representar la escena de"tres metros sobre el cielo"en la que el chico malo llama fea a la niña buena, y mírate, tu ahí queriendo ser ella y que aparezca él, tu niño malo.. que se acerque por detrás y que te bese el cuello, que te abrace, te levante y te diga que te quiere mirándote a los ojos pero entonces viene realidad y te despierta. Te das cuenta de que no es de esos o eso dicen, pero aún así sabes que iras a todos y cada uno de sus "ven" o "vuelve" porque estas loca. Por él. Y creerme, sé lo que duele eso. Y si os identificáis, estáis jodidas. Mucho.
No pensaste que sería así, que tendrías que ocultarle cosas al mundo o incluso a ti misma para que no te dijeran lo que temes oír, aunque duela. Pero sabes que te va a doler y entonces es cuando, como cobardes, nos callamos las cosas. Y vuelve el puto miedo y las ganas de llorar y... Venecia.
Solo repito que dije que no me rendiría y aquí estoy. Aquí me tienes. Que dije que lucharía contra todas las que vinieran y sigo manteniendo mi palabra, vale mucho, y más cuando se trata de ti. Y me lo dicen. Y entonces tu nombre duele. Dueles. Pero quiero seguir aquí.
Solo decirle a todas y cada una de ellas que si en esto de quererte e intentar saber que te haría feliz, en que seria la chica que dices necesitar y en las ganas de verte, de abrazarte y de que vuelvas me acaban ganando, que antes de que se vallan me prometan que se dejarán la
puta vida en hacerte feliz. Y si no déjame a mi encargarme de eso y no haré que me prometan nada que yo solita pueda hacer.
Siempre tuya...