domingo, 25 de mayo de 2014

A veces o casi siempre II

Miedo...


Creo sinceramente que tener miedo es una de las cosas más naturales y sencillas del mundo. Desde que nacemos vivimos con miedo, supongo que sino no naceríamos llorando (ja, parece que al principio hasta nos damos cuenta de la que se nos viene encima). Miedo a que no nos quieran, miedo al rechazo, miedo a la indiferencia, miedo a perder a alguien que amas o que no sabrías que hacer ni por donde seguir sin esa persona, a la inseguridad, a la ignorancia, a las ganas de hacer algo, a querer, a necesitar, a los besos, a los abrazos, a los llantos, a las dudas, a las miradas, a las sonrisas, al vacío, a no ser tu, a las apariencias y a un larguísimo etcétera que sería interminable. Tenemos miedo del miedo. E incluso a veces pánico de nosotros mismos.


Pero que te quiten el miedo... Dios... esa es una de las mejores sensaciones que puede haber. Habrá miles y miles de maneras, pero creo que las que yo conozco deben de estar entre las mejores de la infinita lista....
Que te quiten el miedo a ser tu con un abrazo, que te quiten el miedo a amar con un beso, que te quiten el miedo a seguir con palabras, que te quiten el miedo de los secretos con una simple mirada cómplice, que te quiten las ganas de desaparecer secándote las lágrimas, que te miren a los ojos, que te digan te quiero desde lo más profundo del que siente, que te digan la verdad, que te den una buena noticia, que te amen, amar, etc.


A mi si cuando me vayan a quitar los miedos lo hacen así, que me hagan valiente a base de besos, abrazos, miradas y te quieros. Siempre...


Pero (y sí, por mucho que no me guste, y lo odio, siempre tiene que haber un pero) al igual que que te quiten el miedo es una de las mejores sensaciones, tenerlo es de las peores que puede haber. El miedo a todo y a nada a la vez. Yo creo que el mayor miedo que puede haber es el de perder a una persona que día tras día te mantiene en pie, te hace seguir, te sonríe, te mira, te busca, te quiere y tu lo sabes, miedo a perder a una persona que te da la vida día a día; creo y me atrevo sin ningún problema a decir que ese es el mayor miedo que puede haber. No es el de quedarte solo o el miedo a la soledad; sino el de perder a alguien que verdaderamente quieres... Y creedme no es nada fácil convivir con él. Por desgracia o suerte, quien sabe, lo sé. Pero lo peor que puedes hacer en esos casos es no darte cuenta de lo que tienes hasta que lo hayas perdido, esa si que es la máxima tontería que puedes hacer porque entonces, ahí si que es verdad que no te va a servir de nada llorar o arrepentirte; en verdad en ningún caso te sirve de nada si estas segura de que no volverá, pero aún así lo haces.


A veces vuelve, pero no os olvidéis de que todo lo que viene se va. Por eso yo siempre intento guardar lo máximo que puedo de cada persona dentro de esa caja de cristal que hay en mí; así, cuando se vayan, porque todos lo acabamos haciendo, siempre podré abrirla, con muchísimo cuidado para no volver a separar los pedacitos rotos, y poder decir "Joder, que feliz fue aquí o con esta persona." Y creo que ya la cajita de cristal no acepta recuerdos malos porque una de las tantas veces que se rompió fue por la saturación que había de ellos; así que ahora solo deja pasar a los buenos. Los malos suben hacia arriba y se expresan, aún por desgracia, en lluvia. Pero bueno, dicen que después de la tormenta llega la calma ¿no?
                                                                                               A.

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